Escuela de arte de Atenas

Que el papel de la mujer en la historia de la Filosofía ha sido minimizado, ninguneado e incluso sustraído por filósofos que nunca revelaron la fuente original de la idea, no puede ser algo extraño ya que esa es la historia misma de la mujer hasta nuestros días. Recuperar el pensamiento de aquellas filósofas que han nutrido de manera relevante la cultura es un reto pendiente, incluso para las mismas mujeres que instruidas en esa disciplina desconocemos, probablemente, a muchas de ellas.

He buscado, sin éxito, la proporción que hay en la actualidad de mujeres respecto de hombres estudiando el grado de Filosofía. Aunque carezca de este dato, cualquiera que se pasee por la facultad podrá observar, porque salta a la vista, que el número de varones es mayoritario. Igual sucede en las facultades de estudios tecnológicos -no así, en los de ciencias de la salud- Este hecho entiendo que es también hoy una responsabilidad de las mismas mujeres que tal vez no acaban de creerse capaces de abordar estudios para los que se presupone un intelecto determinado. Paradójicamente, en las pruebas de acceso a la universidad las mujeres predominan en las puntuaciones más altas. Tal vez, la explicación sea que aún tenemos interiorizado un determinado rol del que nos cuesta desprendernos y, parece evidente que, o damos nosotras el envite que requiere la cuestión o nadie va a convidarnos a festín alguno. La igualdad pasa también porque las mujeres nos creamos esa equidad de derechos y los ejerzamos. 

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