La celestina

La Celestina fue escrita en los últimos años del siglo XV. Celestina es una de sus protagonistas, pero al ser mujer, vieja y ex-puta, todo lo que se dice de ella como mujer queda excusado por las licencias que conceden las canas y la profesión sexual. Sin embargo, la actuación de Melibea pudo ser un ejemplo para las mujeres, pero no lo fue.

Melibea, como Julieta, es la que ama, la que se desborda y olvida todas las convenciones sociales que la aprisionan. Es el deseo hecho carne, no así el pecado. Se reconoce como mujer con necesidades fisiológicas que está dispuesta a calmar por formar parte de su ser. Nada puede estar mal en alimentar sus deseos. Melibea, como Julieta, concibe su deseo sexual como una parte de su humanidad, regalada por un ser superior dentro de la concepción medieval clásica, eso sí; pero legítima, honesta. Melibea no ve la diferencia en la experiencia del deseo sexual entre hombres y mujeres, se siente capaz y deseosa como Calisto, su amante. Quizás, por haberse empoderado muere al final de la obra. Muere, sí, pero expresando su alegría del goce disfrutado, su realización de mujer satisfecha y su lamento por la muerte de su amante.